Una vez más mi extraño sentido de la responsabilidad me ha vuelto a jugar una mala pasada. Ya me ocurrió una vez en el instituto y dos veces en la universidad y pensé que había aprendido a no presentarme a nada para lo que pudiera ser elegida. Pero lo he hecho de nuevo...
En tercer curso de bachillerato fue la primera vez que apareció ese "Pepito Grillo" puñetero por el que me ofrecí para ser delegada de curso cuando nadie quería semejante responsabilidad. "Alguien tendrá que hacerlo", pensé y de aquel primer momento sólo hubo un ligero paso cuando en segundo curso de carrera sólo quiso presentarse una persona a delegado y eran necesarias dos candidaturas para poder votar. "Bueno, no me importaría ser subdelegada por una vez" y volví a salir delegada de grupo... Nadie más quería ser representante del Consejo de Departamento de la Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación, así que un poquito más allá y estaba metida en el Departamento de Biblioteconomía de la universidad comprobando las luchas descarnadas entre profesores titulares, asociados, candidatos a catedráticos o a cualquier puesto relevante que me desencantaron y me mostraron el fondo real de la institución y el escaso poder de decisión de los estudiantes en estos órganos.
Y llegamos a mi última decisión, de la cual aún no sé si alegrarme o arrepentirme. En esta ocasión no había muchos candidatos para representar a los trabajadores del municipio en el que trabajo en las elecciones a delegado de personal, así que regresó la llamada de la responsabilidad y, como iba en cuarto lugar de una de las tres listas que se presentaban, pensé que no había muchas posibilidades de salir elegida. Y de nuevo (y no sin sorprenderme a mí misma una vez más) me han elegido, durante cuatro años tendré una nueva responsabilidad (por si no tenía suficientes) de la que, sobre todo, espero dos cosas: aprender mucho y conseguir que la administración deje de tomarnos el pelo a los trabajadores con sus decisiones arbitrarias. Lo primero lo doy por descontado, de lo segundo ya hablaremos...