lunes, 1 de septiembre de 2008

Los girasoles ciegos

“La Biblia, para referirse a quienes se hayan desorientados, dice de ellos que son como los girasoles ciegos, no ven la luz del sol, andan perdidos”.

No he tenido ocasión de leer el libro de relatos de Alberto Méndez en el que está basado esta magnífica película. Los que sí lo han hecho han visto una película diferente a la que yo he visto porque les falta (o les sobra) parte de las tramas que la novela contaba.

Sin poder juzgar sobre el relato escrito, opino únicamente sobre el filme de José Luis Cuerda que redime y recupera a Javier Cámara del último papel que le vi interpretar en Fuera de carta y que no le hacía justicia en absoluto.

Es una historia ambientada en los opresivos momentos de la posguerra española en los que todo el mundo estaba bajo sospecha y en el que las apariencias importaban más que ninguna otra cosa. Maribel Verdú borda, una vez más, cada escena en la que nos conmueve y convence de lo que hace, también el pequeño Roger Princep vuelve a hacerlo tan bien como demostró en El Orfanato. Por último, un Raúl Arévalo mezquino, cínico e invadido por la lujuria consigue el objetivo de resultar tan desagradable como su malísimo diácono merece. Un apartado especial merece José Ángel Egido, el Rector que guía y aconseja al diácono en su camino hacia el sacerdocio y que es el personaje clave en ciertos momentos de la historia.

Una joya de nuestro cine, auténtica, conmovedora, desoladora y tremenda, no se la pierdan.

2 comentarios:

Anna dijo...

No te pierdas el libro. Es una joya. Y, en general, la película provoca esto: entusiasmo entre la gente que no ha leído el libro y decepción entre los que si.
Pero, la verdad, yo si que lo he leído y me pareció una buena adaptación con un buen trabajo de actores .Quizá el personaje del Raúl Arévalo me pareció un pelín excesivo. En el libro se aprecian más matices y las tres historias se complementan y toman fuerza.

Grine dijo...

Ya lo tengo en la cola de "próximo para leer" gracias a recomendaciones de gente como tú de la que una se fía ;)

Creo que Raúl Arévalo también hace un buen trabajo y que precisamente cumple el objetivo de persona repugnante que se propone, pero entiendo que no a todo el mundo le encante.

Seguramente volveré a verla cuando lea el libro y después opinaré de nuevo.