viernes, 25 de septiembre de 2009

Una raza especial

Me encanta ir a las librerías y conocer a los libreros. Realmente los libreros son una raza especial. Nadie en su sano juicio aceptaría trabajar de dependiente en una librería por el sueldo, y ningún propietario en sus cabales querría ser dueño de una, porque el margen de ganancias es demasiado bajo. Así que tiene que ser un amor a la lectura lo que les empuja a hacerlo, junto con ser los primeros en hojear las novedades.

[...] Me asombraba entonces, y todavía me pasa, que mucha gente que deambula por las librerías en realidad no sabe lo que busca... Lo único que quieren es mirar y esperar a encontrar un libro que les llame la atención. Y luego, al ser demasiado inteligentes para confiar en la contracubierta del editor, le harán al librero las tres preguntas: 1) ¿de qué va?, 2) ¿lo ha leído?, 3) ¿vale la pena?


La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows.

martes, 22 de septiembre de 2009

Marchando una de otoño

Ya está el otoño de vuelta y yo sin tiempo para darme cuenta de nada. Se acumulan las críticas de las películas, el teatro, las exposiciones que estoy aprovechando para ver antes de volver al maldito horario partido a partir del 1 de octubre...

Mientras tanto, muchísimo trabajo, hay que ver lo difícil que es dilapidarse un presupuesto público en sólo dos meses de plazo. Si me lo pudiera gastar a mi antojo no tendría ninguna complicación, pero tener que seleccionar materiales, buscar proveedores (y pegarte con ellos por los descuentos), ajustar presupuestos (que, por supuesto, nunca cuadran), comprobar que lo que te envían es lo que pediste y que te cobran por ello lo que te dijeron, requetemirar las facturas para que no haya ningún motivo para que te las puedan rechazar...

Y venga nuevos usuarios para hacerse carnés de la biblioteca, parece que no hay otra época del año para hacérselo. ¿Y los talleres de animación a la lectura cuándo empiezan? Y yo que sé, señora, si todavía no los han aprobado no sabemos cuándo van a empezar... ¿Y no tendréis estos libricos que le han mandado al niño en el cole? Pues mire, sí que los tenemos, pero sin catalogar, tendrán que esperar a que nos multipliquemos porque todavía no sabemos hacer la clonación automática...

Así que no se extrañen, no he desaparecido del mundo solamente estoy atareadilla y con ganas de estrangular a alguien, y el candidato perfecto es el nuevo compañero que tenemos para la ampliación de horario que no hace más que meter la pata una y otra vez, y nosotros deshaciendo los entuertos que provoca cada vez que hace algo sin preguntar, o sea, siempre. Menos mal que el 1 de octubre desaparecerá de nuestras vidas para no volver (espero).